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viernes, 11 de julio de 2008

PERIODOS DEL PROTESTANTISMO DOMINICANO




Por Robert A. Bueno
Decano del Seminario Bautista de República Dominicana(SEBAREDO)


Introducción
El estudio del protestantismo en República Dominicana es una tarea pionera aunque cuenta con trabajos de muy buena calidad como son las investigaciones de George Lockward quien recupera documentos originales del pasado siglo y ha hecho una recopilación valiosísima de los mismos.
Un problema no resuelto aún es la periodización de la presencia protestante en Santo Domingo como bien señala Bastian(1986,23) en toda América Latina el trabajo ha sido superficial. En el caso dominicano solo Darío Platt en su estudio preliminar acerca del crecimiento de las iglesias pentecostales y evangélicas en la República Dominicana(1975) publicado en 1981 bajo el titulo “Nueva Esperanza para Santo Domingo”, y el libro pionero del Dr. George Lockward "El Protestantismo en Dominicana" han elaborado periodizaciones, las cuales a mi juicio tienen limitaciones ya que no pueden integrar la presencia protestante con los procesos sociales que se han desencadenado a través de la historia dominicana.
George Lockward está preocupado mayormente por inventariar la presencia evangélica en suelo dominicano, sin delimitar su material en función del conjunto de evento de las épocas que trabaja, de ahí que va organizando su material en función de las historias denominacionales perdiendo el material un desarrollo cronológico indispensable para el análisis del protestantismo en la sociedad dominicana. La investigación deja fuera todo el período colonial y ve como el inicio del protestantismo en las migraciones de negros libertos de los Estados Unidos que se iniciaron a partir de 1824.
Por su lado, Darío Platt hace un intento de periodización de amplios períodos en función de las misiones intensionales hacia territorio dominicano dividiendo la historia en tres período: 1) Anterior a la independencia (1550-1844), 2) Esfuerzos misioneros precursores1844-1916), y 3) Desde la ocupación norteamericana hasta nuestros días (1916-1975). El mismo Platt(1981,26) nos comenta que su periodización tienes limitaciones por que habrá diferencias en cuanto a las regiones y los eventos históricos, éste autor cita a Robert Wood quien hace una división de períodos con criterios similares para América Latina; a mi juicio ambos se plantean las misiones como algo espontáneo y ajeno a otros factores de la sociedad donde solo se toma en cuenta las estrategias y los personajes que hacen la misión.
En nuestra opinión, cualquier intento de periodización tendrá que tomar en serio las aportaciones de la historiografía dominicana donde hay un consenso casi general de las distintas etapas en que se puede dividir la evolución de la sociedad dominicana.
La propuesta hecha por Bastian (1986, 24-25) se aproxima más a la realidad del proceso dominicano, aunque hablemos del movimiento liberal (eje fundamental en el estudio) como fenómeno continental este no se presenta de la misma manera en todas las colonias y tampoco se hace presente al mismo tiempo.
Historiadores como Frank Moya Pons, Roberto Cassá y Juan Bosch coinciden, por ejemplo, en no tratar en forma conjunta períodos como la intervención norteamericana de 1916 con la época de Trujillo y, mucho menos, con el período post Trujillo que entre si tienen enormes diferencias que como tal influyeron en la evolución del protestantismo dominicano.
En ese sentido nuestra propuesta preliminar es la siguiente: 1) Protestantismo Colonial (1494-1822) En éste período existe poca documentación, pero muy reveladora. Por los datos existentes podemos decir que llegaron a celebrarse cultos protestantes, prueba de esto es la denuncia que se hace de matrimonios mixtos, bautizos y biblias protestantes en la banda del norte de la isla; el desconocimiento de esto lleva a Lockward a decir que esto ocurrió alrededor de 1824 a la llegada de los negros migrantes de Estados Unidos.
2) Protestantismo de Migraciones(1822-1865). Este período esta matizado por el ingreso de más de 6,000 migrantes en su mayoría de confesiones protestantes y, en especial, de tradición metodista wesleyana. Justo es decir que las ideas y el aporte de éstos extranjeros fue importante para el desarrollo del pensamiento liberal en suelo dominicano que sería determinante para la separación de Haití, nación que por un período de 22 años tuvo el control de la parte oriental de la isla.
Un segundo momento de este período es la Anexión a España (1861-1865) el cual implicó un retroceso legislativo, ya que se eliminaron las leyes liberales que declaraban la libertad de culto e incluso se inició una persecusión a los protestantes.
3) Las primeras misiones evangelizadoras (1865-1930). Llegan los primeros misioneros, no solo con la intención de atender los migrantes de su confesión sino con la tarea de predicar a los nacionales dominicanos. Estas primeras misiones no fueron tan exitosas ya que todo este período fue sumamente convulso en terminos políticos y económicos.
Las Misiones en la intervención norteamericana (1916-1924) es donde llegan las grandes juntas de misiones a la República Dominicana. Hay un sentir ambivalente de la población ya que asociaban a los misioneros con los militares interventores. Estas misiones se caracterizaron por una fuerte inversión de recursos para hacer avanzar servicios tan importantes como la educación y la salud.
4)Era de Trujillo(1930-1961).Es un espacio donde se facilitó el ingreso de muchas denominaciones ya que Trujillo tenía total control y no permitía injerencia de la Iglesia Católica. No obstante, la labor evangelística fue pobre y las denominaciones estuvieron enclaustradas como todos los grupos sociales de la época.
5) Nacionalización de las Iglesias y Extensión de La Evangelización(1961-1994). En varias denominaciones surgen tensiones tratando el liderazgo nacional de asumir control del trabajo, junto a esto se realizan muchas actividades proselitistas y surge una tendencia minoritaria que está preocupada por la realidad política del momento.
La Explosión del Movimiento Evangélico se puede encuadrar en un período de crecimiento de las agrupaciones civiles, un sin número de agrupaciones surgen gracias a la apertura de democracia política que facilitan los gobiernos del PRD que derrotaron en las urnas el régimen balaguerista en 1978.
II.-SINTESIS DE LOS DIFERENTES PERIODOS
A. Protestantismo Colonial
La isla de La Hispaniola fue la primera en recibir piratas y corsarios protestantes en el "nuevo mundo". Al finalizar el S. XVI comenzaron a llegar extranjeros interesados en compartir la s riquezas que disfrutaban solo los españoles, paulatinamente la zona norte se convirtió en una zona donde el gobierno español no podía tener control, ya en 1602 fueron confiscada 300 biblias protestantes las cuales fueron incendiadas en plaza mayor de la ciudad de Santo Domingo. Este evento llevo al Gobernador Antonio Osorio a la drástica decisión de devastar toda la porción noroeste de La Hispaniola.
Ese evento, sin dudas, tendría un efecto desastroso para el control español de la isla ya que a partir de ahí la zona se fue convirtiendo en un espacio libre donde nacionales de pueblos enemigos de España se fueron asentando dando lugar a la creación de las agrupaciones comunales de Filibusteros y Bucaneros que se adueñaron de amplios terrenos, en especial, de la Isla de la Tortuga de donde salía a cazar y buscar alimentos a La Hispaniola. Estos dos grupos eran conformado, mayoritariamente por hombres y no le debían obediencia a ninguna nación europea, aunque predominantemente eran nacionales franceses que habían sido expulsado de la Isla de San Cristóbal.
Frank Peña(1985,34) plantea que estas agrupaciones permanecieron por largos años en la zona, aunque la población de origen Inglés fue disminuyendo permaneciendo el predominio del catolicismo en la zona y facilitando que el gobierno francés tomara cierto interés por la parte occidental de La Hispaniola.
De seguro entre los aventureros había presencia protestante de quienes se tiene noticia en toda la época colonial, pero nunca estableciéndose de manera permanente en la parte oriental ningún culto. Aunque en el 1594 se informaba que la población de la banda del norte estaba tan relacionada con los extranjeros que bautizabas sus niños con ritos y padrinos protestantes; esta denuncia la hacía el Arzobispo Ramos con gran preocupación porque ya no se respetaba la doctrina católica y la zona estaba llenas de herejes(Moya 1977,119;Bosch 1970,53).
Estas noticias provocaron las devastaciones del norte de 1606 y 1606 movilizándose toda la población hacia Santo Domingo porque así se evitaba a las almas la penetración de herejías según el Arzobispo Ramos (Moya 1977, 118). Las devastaciones preocuparon a los dirigentes eclesiásticos porque estas podrían facilitar que los herejes entraran sin ningún problema a la zona y propagaran doctrinas "conforme a la secta de Lutero" (Moya 1977,122). De hecho, poco meses después de iniciadas las devastaciones unas 16 naves holandesas aprovechando la confusión y la rebeldía de algunos pobladores le brindaron apoyo a éstos para sublevarse siempre que "abandonaran su fidelidad al Rey de España y renunciaran a la fe católica"(Moya 1977,126).
En sentido general este período está caracterizado por las luchas de las potencias europeas que se refleja en las islas caribeñas. Un evento de gran significado será la revolución haitiana que facilitaría la llegada del protestantismo a la parte occidental de la isla.
B. Protestantismo de Migraciones.
La ocupación haitiana trajo consigo una presencia de negros libertos de los Estados Unidos que se asentaron en Puerto Plata y Samaná en la costa norte y unos 1200 para Santo Domingo y la costa este. Algunos historiadores piensan que el móvil principal del gobierno de Boyer era provocar recelo a las autoridades católicas de la parte oriental quienes se negaban a trasladar la sede del arzobispado a la ciudad de Puerto Príncipe (Lockward 1982,13). Otros plantean que la presencia negra era con la intención de influir en la parte oriental de la isla con comunidades negras laboriosas y ejemplares y así "promover una nueva fisonomía social del país y despertar preocupaciones de raza que identificaran sus intereses con los habitantes de la parte francesa"(García,120). García era historiador de la época con gran adhesión a España.
Entre los migrantes de 1824 había dos ministros ordenados de la Iglesia Africana Metodista Episcopal. Uno se instaló con un grupo de migrantes en Puerto Príncipe y el otro en Samaná con 200 personas. Entre el grupo de migrantes habían metodistas, bautistas, cuáqueros, congregacionales y Wesleyanos. En Santo Domingo el gobierno haitiano cedió a los migrantes dos edificios incluyendo la iglesia de San Francisco que había sido el primer monasterio católico del "nuevo mundo".
Lockward(1982,30-32) recoge documentos de la época donde se pone en evidencia el revuelo que estas migraciones estan teniendo en los Estados Unidos donde sociedades de hombres blancos estan apoyando el éxodo para facilitar la libertad de los esclavos negros. Un documento de la época señala que aunque la Sociedad pro Emigración a La Hispaniola "no sustenta ningún punto de vista misionero en particular, sin embargo no dejarán de ver con interés los cristianos el hecho de que ciertos emigrantes puedan servir de instrumento para introducir en algunas partes de la isla su fe, allí donde la verdadera religión no se conoce."(Lockward 1982,24). De ahí, que muchas sociedades de este tipo surgieron alentando la salida de negros para que buscaran su libertad en una tierra más parecida al Africa.
La característica básica de la misión que se genero por los nuevos habitantes fue la práctica de capellanía, puesto que a pesar de su presencia indefinida la fe protestante no se extendió fuera de los extranjeros y el protestantismo se miraba como fe de extranjeros. Un elemento que hay que recordar era que Boyer era un fiel católico pese a que las autoridades eclesiásticas no le asimilaban y, pese a su legislación de tolerancia religiosa en la práctica llego a impedir la celebración de culto en Santo Domingo argumentando que a los ministros wesleyanos solo se le había autorizado predicar en Puerto Plata y Samaná. Algo curioso es que el Rev. Tindall al verse impedido de predicar un domingo en la mañana fue a la misa católica, culto que crítica reciamente por inmoral e idolátrico (Lockward 1981,58).
Los dos primeros misioneros Tindall y Cardy estaban perplejos ante la inmoralidad y religiosidad de los nacionales; Tindall narra en uno sus viajes como la gente se sorprendía de que Inglaterra enviara un "padre" que no cobraba dinero por realizar actos religiosos, práctica que condenaba como "comercio sacerdotal" (Lockward 1981,123).
El esfuerzo de éstos misioneros facilitó la construcción de dos capillas, la primera en Puerto Plata(1835) teniendo una capacidad para 200 personas, aunque solo tenía 30 miembros y 2 a prueba. Factores como el idioma, la distancia cultural de los misioneros y las pesimas condiciones de la población fueron elementos que impidieron el desarrollo de los grupos protestantes.
Aunque cabe señalar que sus ideas y principios de libertad influyeron en la sociedad dominicana tanto que los grupos liberales patrocinaron un documento donde se le pedía al gobierno haitiano que permitiera la predicación de los protestantes (Lockward 1981,59).
Otro dato valioso es la tarea de alfabetizadores de los extranjeros, llegando uno de ellos a ser el maestro de Gregorio Luperón, líder de las luchas contra España y de ideas liberales.
En el corto período conocido con el titulo de ****La Anexión a España*** en la historiografía dominicana hubo un retroceso de todos los avances que los sectores liberales habían alcanzado cediéndole a España el dominio de la parte oriental donde las autoridades de la metrópolis suplantaron todos los criollos de los puestos de administración pública y eclesiástica provocando la protesta de la población.
Esta anexión a España pone en evidencia la poca convicción nacionalista de la clase dominante, aunque la corona española rápidamente defraudo las expectativas de despegue económico que bajo el protectorado se creía segura.
En el ámbito religioso, no solo los protestantes sufrieron sino que el liderazgo nacional católico fue echado de lado por su vinculación con sectores liberales. En el caso de los protestantes fueron quemados templos en Puerto Plata, Sánchez y Samaná esto por orden del Arzobispo Bienvenido Monzón (Lockward 1981,145).
Hay que tener presente que para está época si bien no encontramos evidencia para hablar de un crecimiento numérico, pero si podemos afirmar que su presencia social había crecido, aunque la discriminación era fuerte obligándolos a enterrar sus familiares en un cementerio separado junto con los que se suicidaban y algunos que rechazaban los sacramentos católicos(Wipler 1980,56).

D) Primeras Misiones Evangelizadoras
Un gran afluente migratorio y un caos en cuanto a la permanencia de las autoridades las cuales se sucedían por hechos violentos caracterizó esta época; un dato importante es que por primera vez llegan denominaciones interesadas en hacer misión entre los nacionales dominicanos, en primer orden la Iglesia Metodista Libre; además, siguieron llegando misiones de capellanía como los episcopales, Metodista Africanos y Moravos que enviaban ministros ordenados junto con los migrantes que ingresaban a la nación.
Los Metodistas Libres que a través de su ministro Samuel Mills llegaron en 1889 vía Cabo Haitiano de donde paso a Monte Cristi fundaron allí la primera capilla de su denominación, la cual se puede considerar la primera congregación de criollos; luego pasaron a Santiago junto con obreros dominicanos teniendo su primer bautizo en 1894 en el Río Yaque del Norte (Brito,32). La incursión en esta zona fue bien difícil puesto que era centro de una oligarquía emparentada con la idea de la hispanidad.
La población vio con mucho recelo el trabajo de éstos protestantes entre nacionales, al extremo que sacerdotes católicos se unían en la tarea de apedrear las frágiles capillas que se levantaban y como resultado de esa práctica resultó muerta la hermana Luisa Paulino en el 1900(Brito, 33).
Para este tiempo ya se van incubando lo que serían las grandes misiones auspiciadas por juntas misioneras poderosas en los Estados Unidos y guardando estrecha relación con el caso puertorriqueño, tanto así que se hacen varias evaluaciones por medio de visitas desde Puerto Rico. En 1911 un grupo de pastores de Puerto Rico que informan de la necesidad de servicios de salud y luego Horace Taylor del Hospital Prebisteriano iría para comprobar el asunto decidiéndose instalar un hospital en Santo Domingo que sería dirigido por el Dr. Barney Morgan antiguo decano del Instituto Politécnico de San Germán.
Este período fue crítico ya que la población dominicana asociaba las misiones con los militares y las sospechas tenían buen fundamento porque funcionarios como Samuel Guy Inman visitaron la isla y auspiciaban el trabajo de las denominaciones(Wipfler,74); por demás, Wipfler señala que un sacerdote Episcopal de la época daba informe a los Estados Unidos de la obra de Dios a través de la presencia militar.
La persecución en contra de los protestantes dominicanos tomo un nuevo giro ya que se le asociaba con el enemigo interventor, en especial, con la población del noroeste donde los Metodistas Libres estaban presentes(Brito, 52), aunque estás persecuciones no alcanzaron a iglesias como las Episcopales que la población consideraba de extranjeras(Wipfler,79). La efervescencia nacionalista alcanzó al liderazgo nativo que como en el caso de Julian Kingly de Puerto Plata se movió entre todos los pastores Metodistas para convercerlos que su agrupación debía prescindir de los misioneros de Estados Unidos y comenzar a llamarse "Asociación Misionera Dominicana"(Brito,111).
C) Segunda etapa misionera (Era de Trujillo).
Este tiempo más que nada fue de silencio pero por el clima de continuidad que facilitaba la dictadura trujillista facilitó que 15 denominaciones protestantes se establecieran en la República Dominicana; no es extraño que las misiones que se establecieran fueran de corte pentecostal y fundamentalista ya que para sobrevivir a Trujillo había que vivir divorciado de la realidad circundante.
En sentido general no encontramos ninguna palabra profética en los años del régimen y el trabajo de las iglesias era bastante discreto ya que las condiciones eran difíciles Don Israel Brito(142) nos narra que un misionero Metodista Libre tuvo que abandonar el país porque se acercó a pastorear una familia en desgracia con "El Jefe".Þ** *****
Trujillo era un personaje difícil ya que se hacía rodear de gente que le adulaban al extremo de compararlo con Cristo como vemos en una nota de la redacción del Listín Diario del 24 de Octubre de 1938:
... y estábamos acostumbrados a que fueran las fiestas de la Navidad las más grandes, las de más regocijo. Sin embargo, anoche el pueblo dominicano celebró el día del advenimiento del Benefactor, el día de su natalicio y onomástico, con fiestas cuyo esplendor sólo puede ser comparado con el de aquellas que en el mundo cristiano se celebran recordando el nacimiento del maestro de las almas, el hombre que nació en Belén. Y es que para los dominicanos el Benefactor es otro Mesías, que llegó en época en que flaqueaba la fe y salvó al pueblo...”
Incluso, obligó a algunos protestantes que escribieran en diarios del país apoyándole cuando en 1960 la Iglesia Católica comenzó a separarse de la dictadura. En sentido general, los protestantes le felicitaban por dar paso a la libertad de cultos, pero Trujillo tenía su agenda para motivar a la jerarquía Católica a devolverle su apoyo (Wipfler,115).
D) Extensión de los protestantismos.
Desde la caída de Trujillo, la fe evangélica se ha expandido por todo el territorio dominicano, se puede concluir que esto se debió a la nacionalización del liderazgo y al empuje de la presencia pentecostal.
En 1965 poco meses después de la revolución se celebró la campaña "Evangelismo a Fondo" donde el liderato nacional se creció y comenzó una época de colaboración misionera producto de cuyo trabajo se censo un total de 16,500 evangélicos(Rosales,13).
Las mayorías de las denominaciones entraron en crecimiento y crisis con el liderazgo extranjero al punto que una de las denominaciones(La Iglesias de los Templos Evangélicos) desapareció como consecuencia de las fuertes tensiones(Platt, 73).
En los últimos años los evangélicos han tomado consciencia de su peso numérico en la sociedad lo que ha hecho posible levantar un sin número de ministerios de carácter social que han fortalecido su imagen, Adalberto Martínez ha contabilizado más de 50 programas denominacionales como interdenominacionales(Hegeman 1988).
De hecho se han contabilizado más de 300 concilios o iglesias que representan una diversidad de tradiciones protestantes. En los últimos años hay preocupación por organizar una confederación lo que ha sido tarea difícil por el crecimiento de iglesias independientes de las cuales surgen liderazgo carismático con un amplio poder en la comunidad evangélica trayendo recelo en los círculos denominacionales. Esto ha facilitado el surgimiento de dos entidades que pretenden agrupar a los evangélicos: La Confederación Dominicana de Unidad Evangélica y el Concilio Nacional de Iglesias.
El Protestantismo dominicano, lamentablemente, no ha crecido en término de su teología lo que resulta evidente en la pobre preparación de la mayoría de ministros lo que ha facilitado que un liderazgo laico sea el que se reconozca en la sociedad, a veces convirtiéndose en vocero de los evangélicos.
BIBLIOGRAFIA DEL PROTESTANTISMO DOMINICANO
El presente esfuerzo procura recopilar todo los trabajos publicados que ayuden a las investigaciones múltiples que se pueden emprender para una historiografía protestante dominicana. En tal sentido, he pretendido clasificar toda la información en función de ejes temáticos que puedan ayudar en la ubicación de los materiales
Historia General
Bastian, Jean Pierre. 1986. Historia del Protestantismo en América Latina. México: Edicciones CUPSA.
Bosch, Juan. Composición Social Dominicana. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1978.
Cassá, Roberto. 1986. Historia Social y Económica de

lunes, 18 de septiembre de 2006

El campo religioso dominicano

ESPIRITUALIDAD Y MERCADO RELIGIOSO
Por Robert A. Bueno Ramos*


En la presente exposición quiero abordar el asunto del mercado religioso desde la realidad dominicana y caribeña. Planteando que la espiritualidad cristiana esta seriamente cuestionada por modelos de liderazgo y practicas pastorales que se distancia de la fidelidad a La Palabra y de seguimiento a Jesús como modelo de una nueva humanidad.

En primer lugar trataremos de hacer un esfuerzo pedagógico y taxonómico para conocer el contorno religioso y de ofertas espirituales que hoy nos arropa, luego repasare algunas situaciones del mundo bíblico que puedan iluminar la situación presente para luego pasar a proponerles algunos desafíos que tenemos como iglesias cristianas en el contexto dominicano y caribeño.


1. La fiesta de la religión continua

No hay dudas las religiones en sentido general, y muy especialmente en occidente, vivieron una época de poca algarabía. El movimiento de secularización, los constantes cuestionamientos desde el campo de las ciencias naturales al fenómeno religioso, la sospechas desde las ciencias sociales del rol de la religión en la sociedad y la pobre respuesta al discurso moderno científico de sectores fundamentalistas había tirado un balde de agua fría al caldo de las instituciones religiosas cristianas del mundo occidental, muy en particular, en Europa.

Pero junto con la crisis y cuestionamiento de la modernidad como proyecto y sueno occidental se reanimo el ambiente religioso al punto de recuperar cierto espacio en el mundo actual. Este novel reencantamiento de lo religioso pasa por una particular coyuntura de acelerados procesos de cambios tecnológicos y mutaciones del capitalismo que le han facilitado una hegemonía como modelo económico. En esta sección quiero precisar los rasgos distintivos de esta situación económica y cultural que colinda con el campo de lo religioso



1.1 La religión en la alborada del s. XXI

Estamos inmersos en una situación cambiante del campo religioso, marcados por los siguientes elementos:

a)Un pluralismo de oferta religiosa. En el caso dominicano se registran en los últimos 15 años una diversidad de oferta. Esta pluralidad de oferta conlleva unas series de practicas preocupantes en el contexto de la pastoral.

Por un lado, facilita como señala Héctor Lopez (2006) que los principios éticos religiosos ya no se manifiestan de forma homogénea o unitaria. Antes los cuerpos eclesiásticos parecían tener cierta homogeneidad en cuestiones éticas y teológicas. En la actualidad hay una dispersión de respuesta y una adhesión mucho menor a las normas y disciplinas por parte de la feligresía (Bobsin 2000, 35).

b)El fenómeno de la globalización posibilita una puesta en escenas de las religiones originarias de América así como el cruce de los océanos de religiones ancestrales del mundo africano y del lejano oriente en nuestro occidente cristiano (González 2005). De ahí que con mas frecuencia se asimile cierto legados religiosos vinculados al mundo afro o al lejano oriente. Muchas de las practicas de “evangelismo” y “exorcismo” que hoy tenemos están arraigadas en las creencias y practicas de religiones afro caribeñas.

Es justo reconocer que estos cruces migratorios, tan importantes en el Caribe, han generado una acción misionera de mucho impacto para los países caribeños. En el caso dominicano hemos sido ministrado por misioneros de Haití, Cuba y Puerto Rico; y muchas iglesias dominicanas han cruzado a otros puntos para extender la obra de Dios. Desde esa perspectiva el proceso de modernización de los viajes ha alentado una obra misionera transcultural. En el caso dominicano se podría hablar de los múltiples desafíos que tenemos como iglesia con la presencia haitiana.

c) Una especie de vaciamiento de las cuestiones que nos parecían esenciales, siguiendo a Néstor García Canclini (1995) habría que decir que se esta generando una “hibridez cultural” donde todas las identidades están en proceso de reconfiguracion. Esto genera repensar la identidad. Regularmente hemos pensado en la identidad como algo fijo, pero todo este proceso de hibridez que genera la condición actual hace que nuestra identidad como cristianos sean mas fluidas y no tan sólidas como en el pasado. Esto puede explicar en parte la crisis que experimentamos en nuestros cuerpos eclesiales con el impacto del movimiento carismático y pentecostal, las nuevas tendencias litúrgicas y el influjo de las teologías neoconservadoras.

d)En un escenario tan plural, las religiones se vuelven un campo de competencia. De ahí que en nuestros escenarios religiosos se hagan complejo. En este tiempo “nuestras ovejas” tienen mas de un pastor o pastora a través del consumo de bienes simbólico en las estaciones radiales religiosas, en las cruzadas, los encuentros y los conciertos musicales. Como bien explica el Prof. Julio Paulo Tavares Zabateiro (2006, 157): “Ya paso el tiempo en el que los miembros de la iglesia tenían solamente un pastor y una fidelidad institucional”.

La irrupción de los medios masivos de comunicación como vehículo de promoción del mensaje cristiano ha desencadenado una diversidad de formas, en la mayoría de casos, muy poco ortodoxas de manejar la vocación ministerial de quienes se mueven en estos medios masivos de comunicación. Al punto de pasar de una critica radical y extrema a una adaptación total a la lógica de los medios; este es el caso del evangelista Yiye Ávila que treinta años atrás catalogaba la televisión como “caja del Diablo” pasando a ser propietario de una de la emisora de televisión más rentable (La Cadena del Milagro).

Esta iglesia electrónica, genera un liderazgo centralizador y con un sentido de egolatría que raya en lo ridículo. Títulos como Apóstol, Mesías, Profetas y Doctores al vapor solo sirven para garantizar ciertos niveles de legitimidad y posicionarse con cierta representatividad ante sus fieles. En el recién publicado texto de Yattenciy Bonilla y Freddy Guerrero (2005, 117) sobre estas manifestaciones en sus versiones contemporáneas, los autores, concluyen que el apostolado según Cristo promueve la unidad y el servicio y no el abuso y concentración de poder como los apóstoles de nuestro tiempo promueven, y de mucha importancia reconocer que ese rol apostólico es algo que pertenece a toda la iglesia y no a unos cuantos.

En conclusión, los que nos encontramos es un panorama religioso visiblemente complejo que crece en sus formas más cuestionable, carente de una propuesta ética coherente, atravesado por la lógica del mercado neoliberal, ambientando por una competencia fuerte por llenar templos y un deseo de la dirigencia de manejar y concentrar poder para su propia gloria y honor.


1.2 Rostros de las iglesias en el contexto dominicano
En el contexto dominicano se podría decir que el mapa religioso se ha diversificado y las ofertas religiosas son tan variadas como la oferta de jugos en cualquier góndola de supermercado.

El mundo religioso dominicano esta mayoritariamente representado por la tradición cristiana, en especial, por la Iglesia Católica Romana que desde el proceso de colonización ha tenido un estatus privilegiado. Los protestantes y otros grupos aparecieron mas tarde y focalizaron su trabajo misionero sobre población de migrantes, en un primer momento, Puerto Plata y Samana; y a finales del Siglo XIX en San Pedro de Macorís y La Romana (Lockward 1982).

El catolicismo fue alcanzando una gran influencia a través de los años y marco mucha de las experiencias de institucionalización de la joven República. Esto es visible en la militancia y opciones políticas de mucho de su liderazgo que con frecuencia se identifico con el poder español, en contra de todas las ideas liberales del S. XIX y el caso del silencio favorable al régimen trujillista del S. XX. Es cierto que desde temprano del proceso de colonización existió una iglesia caracterizada por su simpatía con un proyecto de nación mas en consonancia con los sectores mas empobrecidos como el caso del campesinado, pero su radio de acción estuvo muy limitado por la jerarquía de la Iglesia.

El protestantismo no se escapo de jugar un rol de cierta complicidad con el avance de la economía imperial de los Estados Unidos de América a finales del S. XIX, así como en el marco de la larga ocupación de los norteamericanos en el S. XX. El protestantismo misionero estaba muy comprometido con la agenda de una democracia bajo los paradigmas del liberalismo y con una visión ingenua del progreso y de la organización social latinoamericana la cual califica de oscurantista y bárbara. Toda la agenda liberal y de progreso sé vehículo envuelta en un discurso religioso que cautivo a muchas personas de las elites sociales del momento (Wipfler 1980).

En la actualidad la jerarquía del mundo religioso está muy comprometida con el mantenimiento del status quo. En sentido general, la mayoría de adhesión religiosa en el país se encuentra ubicado en movimiento de carácter conservadores, y con una practica discursiva que sirve de sostén a la economía neoliberal. En el catolicismo romano, existen dos movimientos de carácter masivo que dominan con su activismo y propuesta las mayorías de las parroquias, a saber, el movimiento del camino neocatecumenal y el movimiento carismático.

El camino neocatecumenal representa una expresión fundamentalista dentro del catolicismo. Sus elementos centrales son la obediencia al Papa y una rigurosa propuesta de crecimiento que limita la libertad de las personas marcándoles pautas para sostener su adhesión a quienes se consideran únicos y realmente santos dentro de la Iglesia. La apertura del movimiento del camino hacia el mundo ecuménico es casi nula.

Por su parte, el movimiento de la Renovación Carismática se presenta como un típico movimiento de avivamiento espiritual que sobre enfatiza la dimensión de las emociones y construye una perspectiva de la realidad poco histórica. Sus grupos de oraciones marcados por los dones de lengua y de milagros son las expresiones mas fuerte del movimiento carismático. Su preocupación por la realidad circundante es muy pobre y responden mas bien a una visión del escape antes que asumir compromisos fuertes en el contexto comunitario.

Es justo reconocer, que junto a esos dos movimientos mayoritarios de la Iglesia Católica, existe una fuerte corriente de personas nominales y tradicionales de la Iglesia que su adhesión es fuerte pero no cuentan con la vitalidad de los grupos antes descriptos. Así también una minoría se organiza alrededor de las comunidades eclesiales de base, en el marco de estas se retoma una lectura de la Biblia comprometida con la realidad social de las comunidades marginadas y de la colectividad nacional. Estas comunidades son más visibles en las barriadas de Santo Domingo y Santiago; así como en algunas comunidades rurales donde liderazgo sacerdotal orienta y anima esta forma de ser Iglesia. En el marco de la Republica Dominicana podríamos decir que la Conferencia Dominicana de Religiosos/as (CONDOR), la Red de Lectura Popular de la Biblia, Centros de promoción en el marco rural y ONGs orientadas por algunas congregaciones religiosas marcan el sello distintivo de estas Comunidades.

En el mundo protestante evangélico, la mayoría se concentra en el pentecostalismo tradicional y el movimiento neopentecostal. En él ultimo abordaje al dato religioso en Dominicana generado por el Instituto Nacional de Opinión Publica de FUNGLODE habla de una adhesión de cerca del 40 % a las diversas expresiones religiosas, es decir, un poco mas de 3 millones de dominicanos asisten a las iglesias. Se puede inferir(Esto cotejando las ultimas informaciones procedentes de la encuestadora Gallup y el Censo Evangélico de 1992) que un poco mas del 80% va a la Iglesia Católica y cerca de un 14% asiste a las iglesias protestantes evangélicas. De este porcentaje mas del 90% se concentra en el mundo pentecostal tradicional y neopentecostales. Recientemente, Mercedes González (2006) en el semanario CLAVE da cuenta de una reciente encuesta realizada por el Centro de Investigaciones y Estudios Sociales que un 71.5 % dijo pertenecer a la Iglesia Católica, 5.8% pentecostal, 5.3% evangélicos, 1.6 % adventista, 1.6 % Testigo de Jehová y 1.3 % expreso pertenencia a otras religiones. De todo este universo un 12.9% expreso no pertenecer a ninguna religión.

Estas expresiones de fe están marcadas por una visión carismática haciendo énfasis en una santidad individual y en la urgencia de “conversión del alma” ubicando a su militancia en una concepción ultramundana, donde se espera que la solución de los conflictos terrenales esta mas allá de nuestra realidad. Unos elementos que matizan estas comunidades es la fortaleza de su liderazgo pastoral(generalmente masculino), los dones carismáticos, la búsqueda de una santidad que le despegue del mundo, una participación amplia de todos los participantes y una fuerte experiencia religiosa matizado por lo emocional. Hay que reconocer que en los últimos años se ha ido configurando un pentecostalismo de corte popular que tiende a desarrollar los aspectos de solidaridad y lucha común con todas las privaciones que se presentan en las barriadas donde están enclavadas estas comunidades.

El neopentecostalismo esta caracterizado mas bien por la vertiente de la oferta de bienes religiosos que puedan ser consumidos y satisfagan el sentido de crisis con que se vive la vida contemporánea. Sus congregaciones tienden mas bien a estar interesados por los segmentos medio y alto de la población; y sus liturgias están mediadas por toda la fortaleza de los recursos de la tecnología de comunicación y la música pop lite. En este escenario la cuestión de la autorrealización individual esta por encima de la colectividad. Hay un afán desmedido de ser iglesias grandes y poderosas. No existen conexiones con las demás iglesias y su valoración del ecumenismo es pobre, de hecho, son expresiones grandilocuentes de la crisis de las denominaciones tradicionales protestantes.

Es de rigor reconocer que existe un mundo pequeño del protestantismo mas vinculado a una visión critica de la realidad. Esta expresión protestante ha desarrollado líneas pastorales en consonancia con las necesidades que plantea el contexto comunitario y nacional. Esta posición es sostenida por un grupo de denominaciones de poco crecimiento numérico pero de una alta incidencia en su peso moral en la sociedad, quizás amparados en la fortaleza de algunas de sus instituciones, especialmente colegios.

En la actualidad la mayoría de estos cuerpos denominacionales tienen congregaciones con acciones pastorales que afrontan de manera critica y creativa la realidad nacional.

2. Sopesando la fiesta.

Es probable que mucho del liderazgo religioso no le interese pensar donde andamos como iglesia en estos momentos, y que se entienda cualquier intento de evaluación como un atentado a la tranquilidad y la oportunidad que nos abre este tiempo de apertura de las personas a las cuestiones religiosas.

Como hemos descrito en nuestro contexto actual los espacios de críticos tienen poco aceptación, la cultura de lo ligero atraviesa todo. No obstante, permitámonos abordar dos escenarios del mundo de la Biblia que me parece pertinente para nuestra reflexión.

En el antiguo Israel nos encontramos con situaciones vergonzosas de hombres y mujeres que hacen de la vida religiosa un mercado común y vulgar. Solo hay que recordar las andanzas de Jezabel y las compras de los profetas para legitimar su reinado. En este contexto Ahab se había convertido en un monarca tolerante al culto de Baal, el Dios de los cananeos, distanciándose de Yahvé (1 R 16,31 y 2 R 9,22). La persecución de Elías para impedir que este dijera al pueblo la verdad de Dios, sin embargo, Elías ( Que significa: “Yahvé es mi Dios”) siguió en su labor profética asumiendo riesgo altísimo para su propia vida (Centro Bíblico Verbo Divino 2004, 14).

La tarea de Jezabel con la complacencia de Ahab era manipular al pueblo y provocar que ellos se desviaran hacia la idolatría, y mas tarde el Apocalipsis(2, 20) la dibuja como un símbolo de perversión y libertinaje donde no estaba claro el horizonte ético. Tenemos que reconocer que a veces alcanzamos reencantar a las personas con la vida religiosa pero nuestras técnicas y manejos para lograrlo no hacen causa común con la estrategia de Jesús de acercarse a las personas respetando su dignidad como seres humanos.

Lo que no se acepta del monarca era que fuera tan permisivo asimilando los valores y tradiciones del mundo fenicio sin valorar la tradición de sus antepasados. Un elemento que llama la atención de las acciones de Jezabel son todas las estrategias que levanta para detentar el poder sin importar quien caiga. Sin dudas estas estrategias de muerte no eran por el Dios de la vida quien siempre la llamo al arrepentimiento.

Hay que reconocer que Jezabel tuvo “éxito” porque logro la adhesión de algunos profetas y levanto un templo a Baal(1 R 16, 32), quedando evidente que el pueblo no conocía ni vivía la ley de Dios. Una comunidad madura y con fidelidad a la Palabra no se habría deslizado tan fácil.

En el Nuevo Testamento vemos la actividad de Simón el Mago (Hechos 8, 5-24). Allí nos encontramos con uno que le interesa el poder que da el carisma religioso para encantar y embelezar a las masas y poder lograr fama. Simón no tiene ningún prurito a toda costa quiere mostrar las virtudes del Espíritu y ofrece dinero para alcanzarlo rápido.

Su proyecto esta centrado en como mantiene símbolos que le ayuden a mantener y hacer crecer su fama. No sabemos los títulos que exhibió Simón para hacerse pasar por alguien muy importante dentro de la comunidad. Su ansia de poder lo delataba enseguida, pero su astucia era mayor, y podía convencer a mas de uno.

Simón se encontró con una prueba difícil al encontrarse con los seguidores de Jesús; estos rechazaron orar con imposición de manos por él, a tiempo pudieron leer el signo monetario que había en la mente de Simón así como su deseo de tener recursos para legitimarse como seguidor de Jesús con autoridad.


3. Juntando piezas para una fiesta en grande

He tomado la fiesta como metáfora para titular mis encabezados, entre otras cosas porque me encantan las fiestas, pero mas que nada porque en el caribe tenemos la virtud de vivir una fiesta permanente no importa el ritmo que llevemos. Cuando observamos la radiografía antes arriba mencionado nos podemos percatar que las iglesias cristiana están asistiendo a una fiesta donde “los músicos tan cruzao’ ”
[1].

Quiero que abordemos algunas piezas imprescindibles para armar un gran fiestón:

Primero, nuestras iglesias tienen reconocer que estamos viviendo otro momento. No podemos seguir en la nostalgia de cómo era nuestra tradición litúrgica, como elemento visible clave de la identidad denominacional. Tenemos que hacer una revisión honesta y franca de las cuestiones que nos parecen vitales de nuestra liturgia y que debemos preservar y/o adaptar a las nuevas influencias culturales. Este debe ser un punto de partida vital ya que las nuevas tendencias poseen un alto nivel de aceptación de nuestra iglesia joven.

Hay que tener presente que el culto se ha convertido en la iglesia actual como el espacio privilegiado de educación y vivencia de la espiritualidad comunitaria. La iglesia del presente se ha quedado solo con la asistencia al culto dominical; quedándose relegados los encuentros de estudios bíblicos, oración y escuelas dominicales. El liderazgo congregacional solo le queda armar una buena celebración dominical que glorifique al Dios de la vida y que llene las necesidades de las personas que participen. Debe tener por seguro que diversos medios estarán educando y nutriendo la espiritualidad de su congregación durante la semana.

Es lamentable que muchos de los cultos que se celebren en nuestra tierra se mencione mas a Satanás y sus poderes que al Dios solidario y de amor a quien debemos proclamar en cada momento. Lo mismo podríamos decir del lugar precario que ocupa La Palabra en algunas de las tendencias que más influyen en nuestro tiempo.

Segundo, el liderazgo eclesial para modelar a toda la comunidad de fe esta desafiado a ser coherente con su espiritualidad. En ella se debe mostrar un compromiso con la humildad y la sabiduría, debe reflejar una espiritualidad de cercanía con las personas así como lo hizo Jesús. Es poco cristiana esto modelo de espiritualidad forjado por la lógica del mercado neoliberal que se monta en el discurso de la prosperidad para abusar de la feligresía; así como también de procurar el poder y control sobre las personas como si fueren objetos o mercancía.

Una tentación es imitar la capacidad de simulación de Simón. En este momento la figura pastoral se ha convertido en una figura espectáculo y que a todas costas tiene que estar buscando alternativas para facilitar que se le quede la feligresía.

Un desafío del liderazgo actual es dedicar tiempo a la reflexión teológica seria. Con el poco tiempo que se nos brinda para impactar a la gente necesitamos estar claro de lo que decimos, y más, necesitamos con precisión saber lo que creemos para no participar en todos estos discursos que parecen fascinar pero confunden y frustran muchas personas.

En estos momentos es mas que pertinente volver a sentarse en el Seminario si fuese posible, no dejarse seducir de las ofertas baratas de formación teológica que existen a granel. Este tiempo requiere de gente bien preparadas que sepan responder a los cambios vertiginosos que esta dando el mundo y a todas las nuevas tecnologías que se presentan. Esta teología debe estar comprometida con el pueblo no con la ansia de titulaciones espurias que hoy se venden a la ligera. Muchas personas sucumben a esta tentación, con firmeza debemos desafiar al liderazgo a abandonar esas vías que lo único que facilitan son graduarnos de vagos y simplones. Alguien ha dicho que la generación de lideres actual se esta educando con el método microondas, prefieren un pollo sin sabor, poco cocido y seco en 15 minutos antes que tomar el tiempo de adobarlo, sofreírlo y cocerlo todo en 40 minutos.

Tercero, estamos llamados a ser iglesias evangélicas comprometidas. No podemos frente al fenómeno de la globalización y a las apetencias del mercado neoliberal olvidarnos que somos. Debemos recordar que somos pueblo de Dios, y que no podemos ser indiferentes como hizo Ahab. Hay que actuar como el profeta Elías que reconoce y lucha por su identidad, auque personalmente se sintiera débil y con ganas de morir. Tenemos que reconocer que la iglesia es un “poderoso agente de transformación” (Segura 2002, 87). La iglesia debe vivir bajo la gracia del Dios que nos impulsa a ver la realidad y a cambiarla en la línea de su proyecto. Como decía Martín Luther King Jr.: “La iglesia no es un termómetro para medir la temperatura de afuera, la iglesia es termostato para influir y mantener la temperatura del mundo”







Referencias


Bobsin, Oneide. 2000. Tendencias religiosas y transversalidad. En Desafíos a la fe en
Tiempo de globalización. Editado por Manuel Quintero. Quito: Ediciones CLAI.

Bonilla, Yattenciy y Freddy Guerrero. Nuevas formas de poder. Movimientos apostólicos
Y mesianismos “evangélicos”. Quito: Ediciones CLAI.

Centro Bíblico Verbo Divino. 2004. Los profetas: Hombres de Dios y del Pueblo.
Quito: Centro Bíblico Verbo Divino.

García Canclini, Néstor. 1995. Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de
la globalización . México: Grijalbo.

González, Justo L. 2005. Para la salud de las naciones. El Apocalipsis en tiempos de
Conflicto entre culturas. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

González, Mercedes. 2006. El 60% de los dominicanos cree en los baca,
en las barajas y en los muertos. Clave 30 de marzo de 2006, Pagina 18.

Lockward, George. 1982. El protestantismo en dominicana. 2da. Edición.
Santo Domingo: Editora Educativa Dominicana.

Lopez Sierra, Héctor. 2006. Arte social crítico, sentido y preocupación última.
2da. Edición. San Juan, Puerto Rico: Tamarind Hill Press.

Luther King Jr.. Martin. 1974. La fuerza de amar. Barcelona: José Torres Editores.

Segura Carmona, Harold. 2002. Hacia una espiritualidad evangélica comprometida.
Buenos Aires: Kairos Ediciones.

Wipfler, William. 1980. Poder, Influencia e Impotencia.
Santo Domingo: CEPAE.

Zabateiro, Julio Paulo Tavares. 2006. En busca de una eclesiología creativa e integral.
Una iglesia sin propósitos. Los pecados de la iglesia que resistirán al tiempo. Editado por Jorge Enrique Barros. Quito: Ediciones CLAI.


* Decano del Seminario Bautista de República Dominicana (SEBAREDO) y ministro ordenado de las Iglesias Bautistas de República Dominicana(IBAREDO). Es miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana y de la Comisión Teológica del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).
[1] Esta es una expresión popular para decir los músicos de la orquesta de merengue no están en el tono pertinente.