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jueves, 12 de junio de 2008

Jícara de coco

Hoy es igual que ayer, igualito. Aunque ayer fue 5 de junio. Y pensé… Solo faltan 4; no 6; embuste 9 días para el 14 de Junio. Me entero que RD esta en primera fila. Según Transparencia Internacional estamos alante alante como nación corrupta. No todo es malo, Leonel lo eligen vicepresidente de la FAO, eso es, la organización de las Naciones Unidas para los alimentos. Óigame, mi hijo, que distinción y que discurso se tiró. Ay, pero si el discurso fuera la práctica, que maravilla fuera.

También me enteré, que de cada 100 dominicanos/as 65 andan armados hasta los dientes. ¡Ay… Santa Válvula blandita para que tantos armamentos! Pero me puse chiquito cuando alguien me advierte que eso no es nada, que en una reciente investigación a niños y niñas de 5 a 12 años les preguntaron que cosas llevarían para realizar un viaje, eso entre 21 objetos, solo para elegir 7. Ya ustedes lo imaginan: Más del 50 % acomodó una pistola en su valija. ¡Mi madre! ¿Y qué es esto?

Pero terminé la tarde de ayer con una alegría profunda. ¡Que bien! Me reuní con un grupo de adolescentes, interesantísimos, están trabajando con otros de su edad y con la niñez de sus barriadas. Quieren participar activamente en el cambio de su sociedad. Con un nivel de criticidad alto y con una pasión enorme por la vida. Sencillamente no se puede pedir más. Llegue a la casa y ahí estaban Emilio y Ariela con una energía desbordante. Llenos de alegría. ¡Y se puede pedir más!

Recordé en la noche como arranqué el día, era 5 de junio, día del medio ambiente. Temprano me fui a la finca de las IBAREDO, las Iglesias Bautistas del patio, allí en medio del silbido de los pájaros y del sonido hermoso de un riachuelo leímos (estaba con un colega pastor, Perfecto; y dos jóvenes: Ignacio y Johanny) el Salmos 104 ¡Cuanta belleza! Levantamos plegarias por nuestra casa grande. Sembramos árboles, y sorpresa: Pude entre la maleza confirmar que unas 9 plantas medianas de caobas criollas siguen ahí, las sembré hace seis años. Cuanta alegría, la vida sigue, hay esperanza.

Estoy despierto desde las 4: 20 am. El rito de siempre: La Biblia, el mueble, el aullido del perro vecino, las avecillas inician su cántico matinal. Estoy inmerso en Colosenses, hurgando sobre la figura de Cristo. A las 5: 15 am prendo la tele, oigo a Altagracia Salazar sacando humor de la trágica Cámara de Cuentas de RD, el órgano del Estado para fiscalizar el buen uso de los recursos de este proyecto de Estado, el presidente de la Cámara ha hecho todos los trucos y encantos para que no lo fiscalicen. Sus compañeros hacen la denuncia, encabezado por el vicepresidente. Ya sabía yo que santos no eran.

Total, eso es jícara de coco. Me anclaré en la esperanza que está guardada en los cielos…voy a revestirme de la nueva humanidad conforme a Cristo, pensé y lo oré. Hoy es 6 de junio. Hoy es igual que ayer, igualito.

Robert A. Bueno.
5 de Junio 2008.

viernes, 22 de diciembre de 2006

La cultura que sabe a Dios

Unos de los elementos más hermoso de la tradición cristiana ha sido su capacidad de acercarse a las diversas culturas y resignificarlas, a veces, de no muy buenos modales. Para muchos, esa suerte de vínculo se vería como algo innecesario y hasta mal sano. En estas líneas quiero evaluar las posibilidades y oportunidades de la fe cristiana en su dialogo con las diversas culturas.

Primero, toda cultura es parte del proyecto creador de Dios y cocreador del ser humano, en la buena tradición neortodoxa (muy, en concreto, Emil Brunner) se nos llama la atención a esa bendición de ser parte del proyecto de Dios para los seres humanos y entenderse como unas de las órdenes de la creación o mandato cultural. La expresiones que no reflejen el propósito de Dios se cuentan como expresiones subhumanas.

Es preciso señalar, que desde las ópticas fundamentalistas, se entiende que la cultura humana está divorciada del proyecto de Dios y que los cristianos necesitan salirse de este mundo y vivir con los valores “celestiales”. Jesús en su caminar fue poco ortodoxo con esos abordajes y prefirió contarse con los disidentes. En el testimonio bíblico lo encontramos escandalizando a todos aquellos que se esforzaban por mantener un canon alejado de la vida y el bienestar de la comunidad.

Niebhur en su aporte magnifico a este entendimiento de los vínculos entre Cristo y la cultura señala que esta oposición a toda la cultura humana es irracional y en todo caso ha aportado poco a la expansión de la fe cristiana.

Segundo, hay que reconocer que en este mundo de Dios, a no pocos se les ha ocurrido crear un templo de anti-valores que se expanden por la cultura humana. Que quiero decir, que hay manifestaciones de la cultura humana que en nada ayudan al proyecto de Dios, que en su esencia es crear un ser humano digno. Estas expresiones han estado marcadas por la violencia y el deseo de lucro, regularmente impuestas por las elites económicas, políticas y militares.

Hay que reconocer que la cultura humana ha sido afectada por la caída del ser humano. La ruptura del humano con Dios ha traído como consecuencia prácticas que dañan la vida misma y distancian a la comunidad de un entorno de bienestar y dignidad. Es de justicia reconocer, que por su caída, la cultura no está perdida del todo, ella tiene la posibilidad de enseñarnos para el avance de la misión cristiana; recordemos a san Pablo en medio de los atenienses reconociendo la sapiencia de sus poetas y viendo que en su altar hay un espacio para el dios de la tradición hebrea.

Tercero, hay que recordar que la única vía es la síntesis. La fe cristiana debe encarnarse en este mundo y desde ahí leudar toda la masa. Sin la capacidad de Pablo de Tarso de hacer relevante el mensaje cristiano en dialogo con la cultura greco-romana dominante, la Iglesia cristiana no hubiese pasado más allá de una secta del judaísmo. Este comentario lo hago como un simple historiador, solo con la capacidad de síntesis de hombres como Pablo, Orígenes y San Agustín pudo expandirse con un testimonio fuerte la fe cristiana. Como teólogo reconozco la acción del Espíritu Santo en la expansión del cristianismo pero no dejo de lado el dato histórico.

En las grandes luchas del tiempo de la Reforma, también Lutero hizo lo mismo. El no tuvo la menor duda, la cultura humana había dado un salto con el renacimiento y la ilustración, de ahí la agenda: encarnarse en la cultura del pueblo(idioma y música popular), hacer la iglesia más accesible a la gente, cuestionar prácticas que dañaban la vida humana y abandonar una teología que afirmaba un centro rígido y desfasado. Era la naciente modernidad, nacían los estados nacionales y no se podía sostener la idea del sacro imperio romano. Lutero tenía como única vía seguir el modelo encarnacional de Jesús de Nazaret.

Por último, queremos proponer algunas líneas de aproximación al diálogo fe y cultura.
a) La identidad cristiana se forja en la identidad del testimonio de Jesucristo. Forjar una identidad por oposición, es poco oportuno; sino revisemos las pobres identidades que se forjan por los binarismos dominantes como blanco y negro, hombre y mujer, rico y pobres, etc.

Somos iglesias cristianas por nuestro militante seguimiento al proyecto de vida abundante de Jesús. Esto, a mi juicio, ha sido una limitación del protestantismo dominicano, el cual se ha definido por no ser católico romano, dejando de lado su trasfondo protestante, evangélico y pentecostal. De esa ingenua construcción de identidad nos encontramos con la siguiente expresión: “En Semana Santa, en nuestra iglesia no se celebra nada, porque siete palabras y no se que otras cosas, son prácticas del mundo, eso es católico, eso es ...” .

En buena tradición evangélica, lo más comprensible es que todas las iglesias cristianas recordemos y hagamos recordar el evento más grande de la historia humana. Con Lutero, debiéramos tener la actitud de si hay algo que reformar se reforma. Recordemos la máxima protestante: IGLESIA REFORMADA...SIEMPRE REFORMADA.

b)La Biblia debe ser estudiada a la luz del Espíritu. Parece poco creíble, pero en nuestro medios las confesiones y las doctrinas han limitado el mensaje bíblico. Solo reconocer dos hechos que nos hablan de esto: En el mundo católico por siglos se entendió que los/as cristianos/as comunes no tenían posibilidad de leer el texto todo supeditado a la doctrina del magisterio eclesiástico, desoyendo todos los consejos del texto de que la comunidad buscara la verdad en el testimonio bíblico. Hay que pedir perdón por todos los daños provocados y las condenas cumplidas por el simple hecho de leer La Palabra de Dios.

En el mundo evangélico: Hace 15 años atrás un gran número de denominaciones prohibían y condenaban el uso de pantalones por las mujeres. Esta condena al cuerpo de la mujer, típica en las manifestaciones patriarcales, provocó mucho dolor, disciplina y humillación a miles de mujeres (Tristemente sigue sucediendo), yo no he visto la primera carta pastoral pidiendo perdón y reconociendo que esa interpretación antojadiza y simplemente machista del texto sagrado maltrato a muchas mujeres.

La Biblia es el libro de la vida. Nunca debiera ser supeditada a confesiones y dogmas que en nada avanzan el proyecto de Dios. Una clave de interpretación del texto es su opción privilegiada por la vida.

c)Una respuesta comprensible es que desde una perspectiva misiológica la iglesia cristiana tiene que aprender a dialogar con la realidad del contexto cultural. Rechazar de plano toda la cultura es una respuesta ingenua, más aún si se rechaza de plano las culturas subalternas asimilándose y sacralizándose las culturas dominantes; estas últimas con frecuencia salen airosas recibiendo la sanción positiva de las elites religiosas.

Esta es la explicación para entender la marginación de muchas expresiones culturales de los márgenes. Mientras están en los márgenes les son atribuidas toda suerte de mal hasta que son asumidas por las elites y desde ahí otra es la historia.

El dialogo debe ser honesto y abierto donde la Iglesia aprende y enseña. Mientras más conocemos nuestro contexto cultural más relevante podemos hacer el mensaje de La Palabra de Dios.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Desde la fe cristiana el trabajo a los niños les queda grande

Por Robert A. Bueno Ramos

En la realidad deprimente en que viven más de 5 millones de ciudadanos dominicanos se solapa el trayecto de desgracia para unos 436 mil niños y niñas que trabajan para hacer menos brutal su existencia y la de sus familiares. Este esfuerzo laboral, culturalmente ha sido aprobado como algo común y aceptable.

En nuestras calles caminan decenas de niños vendiendo golosinas, periódicos, frutas, entre otras cosas. Esas escenas cotidianas parecen no sorprendernos; y mucho menos nos inquieta que una familia amiga tenga una niña del campo para “ayudarla a estudiar”. Estas prácticas de trabajo infantil hacen que nuestros niños y niñas estén en lo que no le corresponde.

El drama de la niñez que trabaja es lo que nos mueve a revisar algunas ideas que tiene La Biblia y la tradición cristiana en cuanto al tema, para pensar algunas líneas pastorales en la dirección de no seguir tolerando el trabajo infantil.

Lo primero seria reconocer que todo niño es criatura de Dios, y como tal, es un ser humano completo. Que Dios es el dador de la vida, y que esta como don de Dios es digna y merecedora de todo respeto. Toda niña debe ser cuidada como regalo de Dios.
De hecho, en la tradición del Antiguo Testamento la niñez es vista con el paradigma del menor; como alguien falto de entendimiento y juicio. No desde la perspectiva del desarrollo humano que hoy tenemos.

En el contexto del Antiguo Testamento se entiende que los niños necesitan ser cuidados e instruidos rigurosamente (De ahí la recomendación de la vara para impulsar un carácter recto). La practica de cuidado e instrucción son partes esenciales del cuidado de la niñez, no obstante, debe ser realizada bajo el reconocimiento que el niño y la niña son poseedores de derecho como seres humanos.

En las culturas antiguas la perspectiva dominante era el no reconocimiento de esos derechos para las personas con minoría de edad, en el caso del antiguo Israel el varón al cumplir los 13 años se consideraba ya adulto. Las sociedades primitivas, y con fuerte acento patriarcal, necesitaban rápido incorporar al varón en las tareas agrícolas, de crianzas de animales y a la guerra.

Así que en la perspectiva de desarrollar una espiritualidad comprometida con los márgenes se recomendaba tener cuidado de los extranjeros, las viudas, leprosos y la niñez que en términos sociales eran grupos que carecían de respeto y consideración del mundo adulto masculino dominante de la época. La vision profética alterna consideraba siempre a un Dios acompañando a las personas de la periferia. En ese imaginario Dios prefería a los niños y niñas antes que al pueblo infiel y falto de vision.

En ese mundo el trabajo infantil estaba reducido al ámbito de tareas domesticas. La recolección de cosecha y la crianza de animales como tareas típicas. En el caso de los adolescentes varones la cuestión era diferente por que se le consideraba como adultos.

Como ya hemos señalado es en la imaginación de la tarea profética donde se comienza a trabajar a la niñez como símbolo de cercanía a Dios. Así que el profeta Isaías trabaja dos vertientes de esto que en los evangelios se convierte en central: Primera, la idea de que la niñez generara la posibilidad de reconciliación, y segunda, el símbolo de bienestar para niños y niñas en el proyecto futuro de Dios. En los evangelios, Jesús retoma esa corriente y pone a la niñez como modelo a partir de la lógica clave del proyecto de reino de Dios.

El reino es visto como un proyecto para acercar a los pequeños, a la gente que el poder establecido no concebiría como receptores de la gracia de Dios, de ahí que las metáforas del reino están salpicadas por la impronta de los niños y las niñas a quienes la cultura del mundo de Jesús los veía como torpes, ingenuos y faltos de capacidad. En definitiva el reino es un reino de al revés y no complace la lógica y expectativa de las visiones de mundo de los poderosos.

Esa mística de Jesús fue recorriendo los diversos movimientos proféticos que a través de los siglos de fe cristiana han pregonado ver a los niños y las niñas desde una perspectiva mas humana, y no como simple posesiones de los adultos varones. Esa vision superada con la fuerza de la razón ha hecho posible la lucha actual por la erradicación del trabajo infantil.

La persona seguidora de Jesús ve en esa fuerza profética el imaginario para desarrollar una comunidad que defienda la integridad de los niños facilitando facilitando espacios educativos para su formación integral. Esa perspectiva de que las niñas son modelos de las ciudadanas del reino nos invita a repensar las prácticas de abuso y explotación de la niñez.

Para romper con esta tradición de trabajo infantil se necesita una conversión profunda que inicia desde los hogares de quienes se ven tentado a usar niños en las tareas domesticas hasta el compromiso de grandes consorcios que se apoyan en el trabajo infantil para sacar mayores ganancias de su inversión de capital.

Sin duda la tarea mas urgente y prioritaria tanto para creyentes como para la iglesia es educar y orientar, como maestra de la vida, de que es intolerable que no se deje que los niños y niñas crezcan estudiando y preparándose para tener mejores oportunidades ya como jóvenes o personas adultas.

El trabajo es una creación de Dios. Los seres humanos como “hechuras de Dios” participan en la obra recreadora a través del trabajo.